Los mercadillos más idílicos para reavivar tu espíritu navideño

Ni siquiera el Grinch podría resistirse a la magia y encanto que desprenden algunos de los mejores mercadillos navideños de Europa.

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La Navidad está a la vuelta de la esquina y, más allá de los turrones, los brindis en familia y los regalos, si hay algo que desprende magia en estas fechas son los mercadillos de Navidad. Las plazas de media Europa se llenan cada mes de noviembre y diciembre de luces, puestos de madera, carpas y demás tenderetes donde hacerse con todo tipo de manjares, artesanías y prendas para reconectar con tu lado más navideño.

Berlín (Alemania)

Alemania es el país de los mercadillos navideños por excelencia. Solo en su capital se montan más de 60 mercadillos cada año, siendo el de Gendarmenmarkt, ubicado en una céntrica plaza berlinesa, uno de los más populares. Situado frente al palacio de Charlottenburg, el WeihnachtsZauber ofrece un sinfín de artesanía local, así como lo mejor de la gastronomía alemana en sus casetas climatizadas. Está montado desde el 26 de noviembre, vistiendo las carpas y los edificios históricos que lo rodean con más de 1.000 cadenas de luces, y finaliza con una espectacular fiesta de Nochevieja.

Viena (Austria)

Austria es otro país famoso por sus mercados navideños. Aunque en Viena hay muchos interesantes, como el que se establece en el Palacio de Schönbrunn, el más espectacular es el Christkindlmarkt, que se levanta en la plaza del Ayuntamiento, la Rathausplatz, con un total de 150 puestos. En ellos puedes probar aperitivos, comprar joyería artesanal o hacerte con bellos adornos navideños o con productos locales. Así, desde el pasado 17 de noviembre, los árboles que rodean a la plaza se han vestido de gala con luces y adornos y el olor del vino caliente embriaga los alrededores. Además, en la planta baja del imponente edificio del Ayuntamiento se organizan actividades para los más pequeños, como hacer velas propias.

Estrasburgo (Francia)

El mercadillo navideño más acogedor de Francia no está en Paris, sino en Estrasburgo, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En estas semanas los canales de la ciudad, rodeados de jardines y fachadas medievales de aire bucólico, se decoran con luces y demás adornos para dar la bienvenida a la Navidad. Y en medio de este escenario festivo, el mercadillo navideño de la localidad, el más antiguo de Francia datando de 1570, es el gran protagonista. El inconfundible efluvio de las galletas de canela, los villancicos y la artesanía local se apodera de todos los acogedores puestos que van montándose a lo largo de los canales desde el 23 de noviembre.

Cracovia (Polonia)

La antigua capital de Polonia alberga el mercadillo navideño más popular del país. En la Plaza del Mercado, Rynek Główny, están montadas desde el 26 de noviembre decenas de casetas de madera donde, además de comprar alimentos típicos, adornos y textiles, se puede disfrutar de un buen almuerzo al aire libre maridado con un buen tazón de vino caliente. Aunque lo más sorprendente del mercado son las joyas de ámbar del Báltico, las obras de cristal de Bohemia y las cuidadas tallas de madera que se venden por doquier.

Barcelona (España)

Aunque no son tan grandiosos como los de otros países, poco a poco los mercadillos navideños, como el de la Plaza Mayor de Madrid, se han ido haciendo cada vez más comunes en España. Uno de los más antiguos es el de la Feria de Navidad de Santa Lucía en Barcelona que, cada año, se establece en los alrededores de la catedral de la Ciudad condal. Dependiendo del calendario, comienza a finales de noviembre o principios de diciembre y permanece hasta el 23 de diciembre. En sus 300 casetas puedes encontrar desde artesanía típica navideña, como los tradicionales pesebres o el tronco llamado ‘Tió de Nadal’, hasta otros productos como ropa, bisutería o dulces.

Estocolmo (Suecia)

Desde el 11 de noviembre se puede disfrutar de uno de los mercadillos más antiguos de toda Suecia en las empedradas callejuelas del Gamla Stan, el casco antiguo de la ciudad. Se celebra desde 1914, aunque en la época medieval ya se establecían puestos en la zona durante estas fechas. En él es tradición probar las típicas salchichas navideñas suecas y el vino especiado, así como hacerse con decoración para el árbol de navidad. Además, muchos de los artesanos realizan sus productos en directo, para deleite de los visitantes.

Erfurt (Alemania)

La capital del Estado de Turingia no es una de las ciudades más conocidas de Alemania, pero sí de las más entrañables gracias a sus sinuosos canales y sus fachadas de entramado de madera. Una estampa de cuento que lo es aún más al llegar el 23 de noviembre, cuando la Domplatz abre uno de los mercadillos más idílicos de toda Europa. Tras un espectacular acto de inauguración, las casetas de madera cubiertas de nieve comienzan a vender los dulces más típicos de la localidad, cerámicas y textiles. Asimismo, se organizan actividades como la rueda de la fortuna y se monta un belén con grandes figuras de madera tallada.

Tallin (Estonia)

Es uno de los mercados navideños más pequeños de la lista, pero también uno de los más acogedores y atractivos. Ubicado en la Ciudad Vieja, que todavía conserva su encanto medieval, este mercadillo vende, además de artesanía y flores, comida local para que puedas saborearla mientras contemplas el imponente árbol de navidad que preside el centro del mercado. También los coros que se reúnen en ella para interpretar villancicos cada fin de semana. Recorrer su entramado nevado mientras degustas licores y dulces es un planazo navideño.

Roma (Italia)

El folclore italiano nos habla de la Befana, una amigable bruja que va repartiendo regalos y dulces a los más pequeños el 6 de enero. Es precisamente esta bruja la que da nombre a uno de los mercadillos navideños más populares de Roma. El Mercatino della Befana se monta cada año, aunque en este 2021 se ha cancelado por la Covid-19, en la imponente plaza Navona. Allí, sobre el antiguo estado de Domiciano y entre las bellas fuentes de Bernini, se colocan los puestos donde hasta el 6 de enero se pueden adquirir juguetes, adornos, flores y las calze della Befana, unas típicas calzas repletas de golosinas para dar a los niños el Día de Reyes.

Copenhague (Dinamarca)

Los jardines de Tívoli, en la capital danesa, son uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, con sus 27 atracciones y recorridos florales. Pero en Navidad adquiere un matiz mucho más mágico cuando cada 19 de noviembre se montan en él 60 casetas de maderas. Todos los árboles de alrededor se cubren con lucecitas navideñas y muérdago y se monta un carrusel de lo más llamativo. Además, cuando el lago central queda congelado, se usa como pista de patinaje sobre hielo. Eso sí, para disfrutar de este mercadillo navideño se debe pagar la entrada al parque, aunque vale la pena.

Salzburgo (Austria)

Alrededor de la catedral de esta ciudad alemana, a los pies de la espectacular fortaleza de Hohensalzburg, se establece desde el siglo XV uno de los mercadillos navideños más importantes de toda Austria. Con cerca de 90 puestos, en él puedes comprar velas, incienso, alimentos, bebidas, platos de Navidad para comer allí mismo, vino especiado, dulces, juguetes… Pero este mercado es mucho más que un espacio gastronómico y de compras. Prácticamente, se trata de un festival con actuaciones continuas y donde el conjunto Salzburger Turmbläser hace muestras de sus instrumentos de viento todos los jueves y sábados.

Vilna (Lituania)

Un gran árbol de navidad de 25 metros y decorado con luces LED intermitentes es el eje central del encantador mercadillo navideño que hasta el 6 de enero se alza en la capital lituana. De hecho, casi todos los años este árbol suele ser elegido como el más bonito de Europa. En sus 48 puestos cubierto de nieves y lucecitas, además de comprar regalos hechos a mano puedes disfrutar de delicatessen navideñas como las castañas, el pan de jengibre, el vino caliente, quesos y panes artesanales.

Budapest (Hungría)

A falta de un mercadillo, la capital húngara tiene dos epicentros navideños en estas fechas. Uno de ellos se instala cada 29 de noviembre frente a la basílica de San Esteban, que se ve rodeada por puestos de venta de manjares típicos como las galletas de jengibre y los strudels. Además, un gran árbol de navidad preside el lugar y hay una pista de patinaje sobre hielo. Por otro lado, en la plaza Vörösmarty se instaló el pasado 19 de noviembre el mercadillo más grande y transitado del país. En él, además de consumirse mucho ponche y tés especiados, se organizan conciertos y muestras artesanales.