Los mejores restaurantes sostenibles para alimentar el cuerpo y el alma

Hay muchas formas de cuidar nuestro planeta y una de ellas es desde una cocina saludable que, por supuesto, también puede ser muy seductora.

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Ser sostenibles hace tiempo que dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad imperante. Se lo debemos a nuestro planeta y es fundamental para que haya un futuro, por lo que ya no podemos mirar hacia otro lado. Y dentro de todo lo que implica este concepto, que es mucho y afecta a todas las facetas de nuestra vida, la alimentación es clave. Comer de forma sana, equilibrada y respetuosa con el medio ambiente, además de rica, es posible y cada vez existen más restaurantes sostenibles donde hacerlo. Sitios que aúnan sabor, estética y ética y que suelen compartir prácticas responsables como la utilización de productos de proximidad, el cultivo de alimentos en huerto propio o el desperdicio cero. Aquí te recomendamos algunos de nuestros favoritos.

Bennu (Madrid)

¿Tiene sentido hablar de buenos sentimientos en un restaurante? Por supuesto que sí. Sobre todo después de conocer este nuevo restaurante madrileño configurado bajo la idea de cuidar tanto los sabores como los valores. Un proyecto que propone una cocina saludable, ética y seductora con platos exquisitos realizados con inspiración internacional y producto local. “Queremos un cambio en el mundo y hemos empezado a cambiar la forma de alimentarnos. Nuestros platos están basados en las cocinas de varios países y son divertidos, equilibrados, sabrosos y respetuosos con el medio ambiente”, asegura su joven propietaria, Ana White, que se preparó para este aventura en las mejores escuelas del mundo, como L’ Ecole Hotèliere de Lausanne y la prestigiosa escuela de cocina Cordon Bleu.

Y en los fogones está el chef peruano Alejandro Siblesz, el artífice de su carta compuesta por 20 platos únicos, suculentos y tentadores tanto para picar como compartir y con precios muy contenidos. Destacan las arepitas de avena con tartar de atún, los rollitos vietnamitas, el ceviche de corvina con boniato, el risotto de cebada y champiñones o el pulpo a la brasa con mojo coreano, coliflor y boniato. Y de postre, trufa de coco, Selva Negra o Fat Cheese, entre otras delicias caseras.

Comida real alejada de la industrialización con infinitos sabores, texturas y técnicas de la cocina flexiteriana. En cuanto al maridaje, no faltan tintos de Rioja, Ribera, El Bierzo, Madrid o Priorat, blancos de Rueda, Rias Baixas, Gredos y Castilla o una espectacular oferta de cócteles clásicos y de autor hechos a base de licores españoles. Y además dispone de servicio de catering. Querrás repetir.

Fire (Barcelona)

Puro fuego es lo que vas a encontrar en el extravagante restaurante del hotel W Barcelona. Una oda a las brasas y a las llamas compuesta por la chef ejecutiva Carlotta Delicatoque ha redefinido sin tapujos técnicas centenarias para sorprender a los comensales. El menú, inspirado en los elementos de la Tierra, es una unión perfecta entre proteínas animales y vegetales, conectadas por la parrilla central. Los ingredientes de temporada, que son orgánicos y de origen local, se combinan con la naturaleza impredecible del fuego para crear una propuesta gastronómica de lo más atrevida.

De esta forma, los platos son una mezcla entre lo simple y lo complejo, lo crudo y lo cocinado, entre la carne y lo vegetal, yuxtaponiendo bocados sencillos con sofisticados aderezos y salsas que desafían el sabor. Te recomendamos el bogavante a la brasa, la salsa de erizo de mar y el melón cantaloupe o el rib-eye con hueso largo 2000 g+. Comida auténtica, ecológica y de kilómetro 0 que está que arde. ¡Ah! Y si puedes, reserva sitio en la terraza para disfrutar de las vistas de la noche barcelonesa.

Miss Hem (Sevilla)

Viajamos hasta el corazón de Sevilla, en concreto a la Plaza de San Francisco, para conocer otro rincón donde degustar productos cercanos y de calidad en un entorno abierto y seguro –algo imprescindible en estos tiempos que corren–. Además, se trata del primer restaurante con certificado ecológico de la capital hispalense. Como reza su web, “Miss Hem es el alter ego de aquellos que se reconocen y se identifican con el buen producto en la cocina. Un lugar con todas las garantías de que los productos son ecológicos y de proximidad”. Y así se refleja en su carta, que es igual de sostenible que de tradicional.

En ella no falta el típico salmojero, la ensalada de gambones o la presa ibérica de bellota ecológica con papitas arrugas y mojo. También tienen croquetas cremosas ibéricas con parmentier de huevos ecológicos fritos, lomo de atún rojo del estrecho con verduritas a baja temperatura o arroz negro de calamar de potera. Y para los más golosos, la tentación estará en su tarta de queso al horno, la torrija de infusión de jengibre y el coulant de chocolate negro. La parada está más que justificada.

Azurmendi (Vizcaya)

Pero si hablamos de restaurantes sostenibles, no puede faltar el tres estrellas Michelin de Eneko Atxa, que es algo de otro mundo. Una fantasía eco que se integra en la ladera de una colina del municipio Larrabetzu en la que todos los sueños parten de las raíces. Tradición y vanguardia que se siente, se ve y se come. Para empezar, el edificio se concibió y se construyó dando prioridad a la sostenibilidad, con un diseño que permite generar un espacio sin límites donde la arquitectura moderna se mezcla con la naturaleza que lo circunda. Así, el agua de la lluvia se reutiliza para la huerta o los invernaderos, la luz solar se aprovecha para reducir el consumo de luz artificial, producen sus propias energías renovables y han plantado más de 800 árboles para reducir el CO2.

Azurmendi restaurante sostenible

Pero si estás leyendo esto es, sobre todo, por la comida, así que ahí va. Azurmendi tiene un menú único llamado Adarrak –que en vasco significa “las ramas”– que cuesta 250 euros. Una experiencia gastronómica singular que cuenta con creaciones tan originales como el taco de pescado del día a la bilbaína (y con topping de flores), la tarta de pochas con su jugo y aceite de piparras, las quisquillas con gel vegetal y granizado de tomate o la cuajada de hierbas, miel y mil flores.

Además, en el transcurso de la degustación te ofrecen distintos panes elaborados de manera artesanal y también puedes añadir una armonía de vinos por 150 euros. Por algo ha sido nombrado hasta en dos ocasiones el restaurante más sostenible del mundo según The World’s 50 Best Restaurants

La Casa Viva (Valencia)

Su nombre no le podría definir mejor. Este restaurante ubicado en pleno centro de la ciudad es un hogar sostenible construido sobre los cimientos del respeto hacia el medioambiente y hacia el propio cuerpo. Por eso, todos sus platos están creados bajo la regla de las 3 R de la sostenibilidad (reducir, reciclar y reutilizar), sin aditivos ni conservantes y hechos a partir de ingredientes 100% naturales y productos ecológicos. Y es que la misión de La Casa Viva es satisfacer a paladares conscientes, aquellos que creen que es posible disfrutar de una deliciosa comida sin renunciar a las necesidades de nuestro cuerpo para mantenerse sano y en equilibrio. Dispone de una carta de desayunos con brunch saludables y otra de comida y cena de la que destacamos su tabla de patés, las tiras de yuca para picar o el enrollado de col fermentada (sarmalés). También son especiales en pizzas, lasañas y pasteles.

El espacio se diferencia por la abundante vegetación viva que en él habita y esas luces tenues que dan paso al disfrute de todos los sentidos. La restauración del mobiliario, que corre a cuenta propia, combina lo antiguo con lo nuevo, dándole un estilo vintage que, entrelazado con la técnica del feng sui, le aporta un equilibrio a su conjunto. También dispone de una terraza exterior y de dos jardines interiores con la vegetación típica mediterránea. Te aseguramos que tendrás una digestión muy agradable.

Green Zone Bio (Gijón)

En su propósito de sensibilizar para vivir de una forma más consciente con la naturaleza, este restaurante asturiano fomenta el consumo de productos ecológicos y artesanos de productores locales. Por eso, cuenta con zona de market bio y una propuesta gastronómica vegetariana y vegana que se mantiene siempre a la vanguardia de la sostenibilidad. En Green Zone Bio se preocupan por ofrecer productos de calidad, de km 0, artesanos y de origen ecológico respetuosos con el medio ambiente. Su carta destacada por los platos de “dipeo”, las hamburguesas veganas, los perritos “green” y los tacos. También tienen cervezas bio y artesanas, opción para llevarte a casa lo que quieras y son petfriendly. Un sitio con un estilo propio y de fuerte personalidad pensado para que te encuentres lo más confortablemente posible.