Paula Bonet: “Parir es mucho más importante y heroico que ir a la guerra”

Te adentramos en el particular universo de una de las pintoras y escritoras más excepcionales de nuestro tiempo.

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Conversar con la pintora Paula Bonet (Castellón, 1980) te remueve. La conciencia, el pensamiento, el alma. Su verbo es contundente y su adjetivo irrebatible. Emplea palabras duras porque lo de la teoría edulcorada no va con ella. Su obra refleja su propia transformación, la metamorfosis de una mujer que grita después de tanto tiempo relegada a un segundo plano por el hecho de ser ella y no él. Hablamos de aquello que escuece, como el machismo y la pérdida; y de aquello que cura, como la literatura de Bolaño y uno de sus últimos trabajos junto a su amigo el artista y escritor Aitor Saraiba.

Acabas de publicar ‘Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión’ (Literatura Random House) basado en los abortos. ¿Hablar sobre ello es tu batalla particular para romper tabúes?
Hablo sobre ello porque estoy cansada de que nosotras, las mujeres, las que formamos parte del porcentaje que supera a la mitad de seres humanos que pueblan este planeta, continuemos siendo consideradas como un colectivo, como algo ajeno, como lo otro, como aquello que no tiene voz. Parir es igual de importante y heroico —de hecho, lo es mucho más— que ir a la guerra. Todo lo que afecta al cuerpo femenino (siempre y cuando no sea joven y deseable por el hombre) se invisibiliza, no existe a ojos de este contexto machista que habitamos. Y la realidad es que sí que existe. Algo tan doloroso emocional y físicamente como es estar embarazada y perder un futuro hijo habita las tinieblas del conocimiento y de la experiencia. Muchas mujeres pasamos por la experiencia del aborto sin estar preparadas para ello porque lo que no se nombra no existe. Y cuando esto sucede nos sentimos tremendamente solas, además de culpables por pensar que tenemos una tara que, en realidad, no es tal.

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Imagen 1: Autorretrato en ascensor con embrión con corazón parado. Imagen 2: La gran Louise Bourgeois. • Se habla poco de enfermedades como la endometriosis (y del poco presupuesto destinado a investigarla), del hecho de parir y rechazar al hijo, de parirlo y perderlo a los pocos días, de lo caros que son los tampones y las compresas (que tienen el mismo iva que el caviar aunque sean productos de primera necesidad), de lo asquerosas y dolorosas que son las náuseas y mareos del primer trimestre de embarazo, tampoco se habla de que apenas hay literatura sobre la maternidad (ir a la guerra es más heroico y parece que interesa más a la industria editorial y a la gran masa), ni de que en un 20% lo más probable es que pierdas eso que tienes en el vientre antes de que se convierta en un feto hecho y derecho. Yo llevo dos pérdidas en un año. Y es acojonante que nadie lo cuente con la de casos que existen: cuando se trata de nuestros cuerpos todo son tabús. No tenemos por qué hablar bajito y ocultarnos información, tenemos que saber a qué nos enfrentamos para poder estar preparadas. Para acabar, quiero dejar claro que hago este post porque sí, no con el objetivo de recibir consuelo, sabía que esto podía volver a suceder, además sé que tengo el amor de todos aquellos que amo. Hablemos de estas cosas, empecemos a normalizarlas.

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¿Cuándo fue la primera vez que fuiste consciente de lo que era ser feminista?
Hace poco tiempo. Siempre había pensado que, cuando en mi intimidad (familiar, de pareja), en la universidad o sobre un escenario no acababa de entender lo que pasaba porque se hablaba más de mi físico que de mi trabajo, o el machito de turno me intentaba conquistar, o mis opiniones no se escuchaban o quedaban en un segundo plano, el problema debía ser que algo en mí no funcionaba. Me costó mucho entender que eso es algo que me sucedía por el simple hecho de ser mujer. Este contexto está hecho a la medida del hombre. Las mujeres no encajamos por más que nos esforcemos. Como dice Mary Beard, el objetivo es romper este contexto y construir uno nuevo sobre la base de la igualdad.

Hablemos claro, ¿qué cosas o actitudes sociales te tienen hasta el coño? 
Me tiene hasta el coño haber crecido escuchando que la palabra hombre era inclusiva de toda la humanidad y que eso sea falso.

¿Crees que con el nuevo Gobierno las mujeres “pintarán” más?
Me encantaría confiar en el nuevo Gobierno. Empezar con un Consejo de Ministras es una buena noticia.

“Muchas mujeres pasamos por la experiencia del aborto sin estar preparadas para ello porque lo que no se nombra no existe”

Reivindicando la memoria

En ‘Por el olvido'(Lunwerg Editores), tu anterior trabajo junto a tu amigo el artista Aitor Saraiba, defendíais y reivindicabais la memoria. Publicar una obra así en plena era de lo efímero es casi una declaración de intenciones, ¿no?
Cuando Aitor Saraiba y yo nos conocimos nos dimos cuenta de que no solo Bolaño era nuestro pegamento. También lo era este rechazo por la inmediatez de la que estábamos formando parte. Nos dimos cuenta de que el contexto se había llenado de un ruido que nos alejaba de aquello que para nosotros siempre había sido importante para relacionarnos con nuestra obra. Con este libro, ‘Por el olvido’, Aitor y yo volvemos al punto de partida.

Esta obra es un reflejo de cómo todos somos un poco los libros que leemos. ¿Qué libros eres tú?
Hasta hace muy poco era Bolaño, Williams, Nabokov, Auster o García Montero. Desde que desperté también soy Hustvedt, Beard, Bolick, Didion, Freixas, Sanz, McCullers, Despentes, Solnit, Némirovsky, Lispector, Sexton, Rodoreda, Smith, Parra, Bombal o Meruane, por citar a algunas.

Tu trabajo se ha plasmado en portadas de discos, murales, persianas o libros. ¿Qué no ilustrarías jamás?
Creo que lo interesante es que no existan esos límites. Para mí es importante explotar un medio hasta que no me dé más y no me deje otra alternativa que pasar al siguiente. Nada odio más que la repetición de patrones, y al mismo tiempo soy consciente de que para avanzar has de estar repitiéndolos durante un tiempo. Nada de lo que he hecho hasta ahora me interesa como consumidora de arte. Espero relacionarme de otro modo con lo que viene.

“Nada de lo que he hecho hasta ahora me interesa como consumidora de arte”

¿En el siglo XXI se puede ser original o todo lo que se genera actualmente es una copia transformada de lo que, en otro tiempo, fue original? 
Cuando alguna vez he escuchado aquello de que “en pintura está todo hecho” me descojono. Si esto fuera cierto dejaríamos de pintar, de escribir, de componer y de interpretar. Claro que hay copias. Del mismo modo en que hay autores originales que huyen del ruido o se alimentan de él para crear obras importantes. Quien pinta lo sabe: la lucidez a la que te puede llevar la pintura en el momento de crear es una droga tan agresiva que es imposible huir de ella.

Las redes sociales ayudan a dimensionar el trabajo de un artista. En tu caso, ¿hasta qué punto ha sido determinante la ayuda de Internet?
Hasta el punto de poder dejar a un lado los trabajos que hacía de manera paralela a mi proyecto artístico. No sé si eso es bueno o es malo. Antes de poder dedicarme de lleno a la pintura y al dibujo, mi obra personal estaba más protegida del ruido.

¿Alguna vez has tenido la sensación de que las redes acabarían por dominarte?
Sí, cuando publiqué ‘Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End’. Vi cómo era de peligroso seguir haciendo algo que el público demandaba. Creo que uno de los peligros más evidentes de las redes sociales es querer ser complaciente con el público, que el ego se infle, y que uno se olvide de lo más importante (la obra) y ponga toda su energía en conseguir aprobación.

*Artículo originalmente publicado en el número 51 de Vis-à-Vis. Pide tu ejemplar en papel en tienda.ploimedia.com o descarga la edición digital interactiva para iOS o Android. 

Fotos: Noemí Elías