Cómo pasar 4 días en la casa de ‘Sex Education’ por 500 euros

Lo primero que tienes que hacer es reunir a otros 9 amigos o familiares y buscar fecha. El resto, te lo contamos aquí.

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Por si a estas alturas de la película –o mejor dicho, de la serie– no lo sabías, la casa de ‘Sex Education’ donde viven Otis y su madre Jean Milburn existe de verdad. Se trata de una propiedad llamada The Chalet y está ubicada en Symonds Yat, un encantador pueblecito de Gales que siempre ha sido famoso por su paisaje fluvial natural y extensiones boscosas. De hecho, la popular serie de Netflix no ha sido la primera en recalar en este lugar que parece sacado de un cuento. Su bosque de Dean y Wye Valley han sido utilizados para grabar muchas producciones internacionales, desde ‘Star Wars: Episodi VII’ hasta ‘Doctor Who’, ‘Harry Potter’, ‘Merlin’, ‘Cursed’ o ‘King Arth’, además de servir de inspiración para otras, como ‘El señor de los anillos’.

Pero el caso de ‘Sex Education’ es especial porque, además de trasladaros a este mágico rincón de Inglaterra, nos permite colarnos, literalmente, en esta impresionante vivienda de estilo escandivano donde se ruedan muchas de sus escenas. “Una firma noruega la construyó en 1912 en el lugar donde antes había un hotel que servía a la industria ferroviaria y turística del valle. Era una casa de madera prefabricada comprada en The Ideal Home Exhibition en Londres y transportada a Symonds Yat East por ferrocarril (el ferrocarril cerró en la década de 1960). Al final la compró por un rico londinense que la utilizó como casa de vacaciones”, nos cuenta en exclusiva su propietaria actual, Cathy.

Casa de Sex Education Netflix

F/ Netflix

La casa es 100% de madera, lo que la hace muy acogedora, con los característicos paneles laterales de madera tanto en el interior como en el exterior. También cuenta chimeneas en cada una de sus cinco habitaciones, que recientemente fueron renovadas después de la asesoría de la empresa de pinturas Farrow y Ball para hacerlas más coloridas y elegantes. La estancia dispone además de tres baños, varias terrazas, un horno de pizza, un gran jardín y un porche trasero con vistas al valle donde tienen lugar muchas de las conversaciones entre Otis y su madre. “Me encanta el comedor del invernadero, que está lleno de hallazgos antiguos y muchas plantas de interior”, añade la propietaria.

Una propuesta irrechazable

Cathy y su familia compraron The Chalet en 2002 y criaron aquí a sus hijos, hasta que decidieron mudarse para estar más cerca del colegio. Al principio la alquilaron a vecinos de la zona, pero cuando los inquilinos se fueron y se empezó a emitir la serie, les inundaron las solicitudes para alquilarla como casa de vacaciones y pensaron en intentarlo.

Aceptamos instantáneamente la propuesta de Netflix, aunque en ese momento no teníamos ni idea de que ‘Sex Education’ sería un éxito mundial. Pensamos que sería un programa de televisión a pequeña escala del Reino Unido. Decidimos involucrarnos porque parecía interesante. Mirando hacia atrás, estoy muy contenta de haber dicho que sí porque ha sido una gran experiencia trabajar con la productora y el gerente de locaciones, sin mencionar la emoción de ver nuestra casa en la televisión”, asegura Cathy.

Además, tuvieron la suerte de ver cómo se grababa parte de la primera temporada en 2018: “Fue surrealista ver a Gillian Anderson abriendo la puerta de mi casa. También confundí a Mikael Persbrandt –actor que da vida a Igor, la pareja de Jean– con un fontanero real y casi le pedí su número de teléfono. Eso hubiera sido realmente vergonzoso”, confiesa la propietaria de The Chalet.

En cuanto al valor de la propiedad, Cathy segura que no la han tasado desde 2002. Además, sus hijos le tienen prohibido que la venda. “Es un lugar único y especial que nos es muy querido y que algún día volvamos a vivir allí”, asegura. Para el resto de mortales, la casa de ‘Sex Education’ sí tiene precio. Las reservas se pueden hacer a partir de 4 noches por unas 4.000 libras –5.000 euros–, pero permite albergar hasta 10 huéspedes. Eso sí, si te interesa tendrá que ser a partir del verano que viene, porque hasta entonces está todo ocupado.

Foto apertura: Adam Fishers