Cómo disfrutar de una velada de “alunizaje” a bordo del Apolo 11

En esta cápsula creada por el estudio londinense Timothy Oulton se puede degustar la cocina del popular chef Gordon Ramsay. ¿Preparad@ para el despegue?

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Prepárate para un despegue gastronómico que satisfará tus cinco sentidos a bordo de esta espectacular “nave”. Una pieza firmada por el estudio de diseño Timothy Oulton que homenajea ese icónico momento en el que el hombre consiguió lo aparentemente imposible hace más de 50 años: alunizar. Modelada sobre el Apolo 11 original de la NASA, con su mismo tamaño claustrofóbico y una carcasa de acero inoxidable pulido, la cápsula representa los viajes que todos hacemos a través del tiempo y el espacio en busca de inspiración.

Sin embargo, por dentro no puede ser más diferente a la que permitió que Neil Armstrong y compañía conquistaran nuestro satélite más cercano en 1969. El lujoso interior del Apollo Bar, personalizado exclusivamente para varios proyectos en todo el mundo, es una combinación de tapicería de seda y cuero granulado que destila sofisticación. También cuenta con una una mesa de alabastro que se ilumina, una lámpara colgante. una alfombra central de piel de oveja y unas escaleras que permiten el acceso al interior a través de la escotilla.

Además de estar instalado en las galerías de Timothy Oulton en Londres, Los Ángeles y Hong Kong, el Apollo Bar también aterrizó hace tiempo en uno de los locales más célebres de Gordon Ramsay. El famoso chef británico se enamoró de la cápsula durante la Semana del Diseño de Milán de 2018 y su imaginación se encendió para crear una experiencia cósmica en su restaurante Bread Street Kitchen de Londres.

La cabina se puede reservar para grupos de dos a ocho personas que podrán degustar platos para compartir que fusionan la cocina italiana con el sudeste asiático, como el tartar de atún picante, los sándwiches de panceta de cerdo con salsa de manzana —la primera comida que se tomó en el espacio—, el carpaccio de piña y kiwi con maracuyá o la tarta de chocolate con panal de abeja. Y recuerda que aquí sí hay gravedad.

**Artículo originalmente publicado en el número 55 de Vis-à-Vis. Pide tu ejemplar en papel en tienda.ploimedia.com o descarga la edición digital interactiva para iOS o Android.