¿Qué hacer con una discoteca en plena pandemia? Berghain tiene la respuesta

Con el ocio nocturno suspendido en medio mundo, esta mítica discoteca berlinesa ha decidido reinventarse con mucho arte para poder sobrevivir.

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Te guste o no el techno,Berghain es una parada casi obligatoria en la capital alemana. Este club berlinés abierto en 2004 en la antigua central eléctrica de la Alemania del Este se ha convertido en el templo de la música electrónica por excelencia, pero ni con esas ha podido zafarse de los efectos de la COVID-19. La discoteca cerró sus puertas por responsabilidad ejemplarizante mucho antes de que fuera una orden oficial del gobierno alemán. Pero ante el desconcertante panorama sin atisbosde reanudar el ocio nocturno, el negocio decidió buscar en el arte una forma original y práctica de sobrevivir sin perder su esencia. Berghain siempre ha sido un referente en el mundo de las discotecas y ahora también en la reinvención de estas.

Así, para dar una nueva vida a la discoteca en la era del coronavirus, el coleccionista Christian Boros junto a sus socias de la Fundación Boros, su mujer Karen Boros y Juliet Kothe, y el propietario de Berghain, Norbert Thormann, idearon Studio Berlin, una exposición de arte con la diversidad y el ambiente underground como hilos conductores. De hecho, las dos premisas básicas para la muestra fueron reunir el trabajo de los últimos meses de artistas residentes en Berlín y que no tratara solo de un montón de “hombres blancos heterosexuales”. “Berghain tiene una larga historia mostrando arte. Las obras de Wolfgang Tillmanns y Pioter Nathan están colgadas en Berghain desde que abrieron en 2004”, explica Joseph Marr, uno de los artistas que participa en la muestra.

Escultura ‘Love’ de Dirk Bell. F/ Noshe.

En este nuevo espacio arte se han expuesto obras tan provocadoras como el pene hinchable diseñado por Rosemarie Trockel, la descomunal escultura que evoca a un amplificador de Julian Göthe o los cuadros de Norbert Bisky que cuelgan de lo que antes era el guardarropa de la discoteca. Aunque una de las propuestas que más miradas captó fue la de Sven Marquardt, el famoso portero de Berghain que con su imponente pose y su dura mirada escrutiña a cada uno de los visitantes de los clientes para regular el acceso al club.

Marquardt, quien se ha convertido en un icono de la cultura clubber berlinesa, ha expuesto su obra junto a los otros 116 artistas participantes. Un trabajo que ha generado tanta expectación que hasta el actor Keenu Reeves aprovechó un descanso durante el rodaje de ‘Matrix 4’ para acercarse, acompañado de su mujer, a la inauguración. “Ningún club se puede comparar en cuanto a calidad de arte y música. Fui por primera vez a Berghain en 2006 para ver a Dj Pierre y me enamoré del lugar. Fue como ser transportado de regreso a las fiestas de los almacenes en los años 90”,comenta Marr, famoso por sus esculturas hechas con azúcar.

El portero Sven Marquardt también expone en la muestra.

El arte que se palpa

Lo mejor de esta exposición, además del ambiente underground y la cultura tan alternativa que ofrece, es la idea de que el espectador interaccione con la obra, la palpe, la sienta. “El resultado del encargo que recibí fue una escultura de azúcar de 9 metros dentro de la barra de vidrio donde la gente pasa el rato con sus bebidas. La proximidad de la gente y el arte está más cerca que en cualquier otro lugar, ya que normalmente se le dice a la gente que se mantenga alejada del arte y sin tocar”, asegura este artista que en más de una ocasión anima a romper partes de sus esculturas para saborearlas.

Eso sí, en la exposición, al igual que ocurre en la discoteca, no se permiten fotografías y el uso de móviles está terminantemente prohibido. “La intimidad es un lema de Berghain una vez que atraviesas la puerta”, defiende Marr. Tampoco hay espejos, ya que la vanidad, esa que tanto detesta Marquardt, no tiene cabida, aunque para esta ocasión sí le han dejado al artista Olafur Eliasson instalar tres espejos ovalados que multiplican la oscuridad abismal del aire industrial predominante.

Los exteriores de la discoteca.

Donde antaño había una pista de baile, se decidió colocar una flores de acero de los artistas Petrit Halilaj y Álvaro Urbano, las mismas que también han pendido del Palacio de Cristal de El Retiro en Madrid. Precisamente, fue en Berghain donde estos dos artistas se conocieron y se dieron su primer beso. Pero no son los únicos, ya que muchos de los artistas que han expuesto son parroquianos habituales de este templo del techno y han usado su experiencia en él para su obra. Es el caso de la artista sorda Christine Sun Kim, que ha representado en el suelo de la nueva galería las vibrantes notas del bajo que solían guiar sus pasos de baile.

Por el momento, la exposición se ha dado por concluida, aunque el club seguirá organizando actos culturales en los próximos meses. “La exposición Studio Berlin reabrirá tan pronto como la crisis de la Covid-19 esté bajo control”, asegura Marr. Aun así, lo que todo el mundo desea es que la fiesta —y el desfase— vuelvan muy pronto.

**Artículo originalmente publicado en el número 54 de Vis-à-Vis. Compra tu ejemplar en la tienda online o descarga la edición digital interactiva para iOS o Android