Jenny & The Mexicats: el grupo que hace cumbia en inglés

El cuarteto formado por una británica, dos mexicanos y un español es capaz de hacer bailar merengue a un grupo de alemanes.

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En una época donde el hombre levanta muros como edificación de su propia intolerancia e intransigencia, la música se convierte en mazo demoledor y canal de esperanza. Existe la cumbia en inglés y el reggae en español. Y si existe es porque existe Jenny and The Mexicats, un cuarteto formado por tres nacionalidades: una británica, dos mexicanos y un español. Jenny, Pantera, Icho y David se conocieron en un tablao flamenco hace once años y ahora hacen bailar merengue hasta a un alemán. Si creías que hay estilos puritanos que mejor no mezclar, su música tiene algo que decir sobre tus prejuicios.

Para aquellos que no conozcan la formación. ¿Cómo acaba una británica, un español y dos mexicanos formando un grupo?
Jenny: Casualidades de la vida. Nos conocimos dos años antes de formar la banda hace ya nueve años. Yo estaba de gira tocando la trompeta con una orquesta y los mexicanos (Pantera e Icho) estaban trabajando en el tablao flamenco donde fuimos a turistear. Fuimos una noche para ver flamenco, me corté el pie y le pedí una tirita a Pantera. Hasta hoy –risas–.

Precisamente esa variedad en la procedencia es el motivo de vuestra riqueza musical, que va desde el flamenco al rockabilly pasando por el folclore mexicano y el reggae. ¿Cómo conjugáis tan bien estilos a priori tan dispares?
David: El primer ensayo que hicimos salió todo muy natural, veníamos de una historia muy diferente de la música y era lo que sabíamos hacer. Cada uno empezó a proponer lo que dominaba, lo que conocía y se dio una fusión muy natural entre nosotros desde el primer día. Nuestra seña más característica es la multiculturalidad y eso se notó desde el primer encuentro.

¿Es la música el mejor antídoto para un mundo y una sociedad que parece que tiende a construir muros entre personas?
Pantera:No sé si el antídoto, pero sí puede servir como apertura de diálogo. La música es una buena forma de intercambiar ideas. Cualquier forma de comunicación, mientras sea respetuosa, es la clave. Pero sí es verdad que la música y el arte aligera mucho ese proceso comunicativo.

Sois un grupo independiente, que no tiene una gran discográfica detrás. ¿Os mantenéis así porque no os fiáis de las grandes corporaciones o por malas experiencias que os han llevado a preferir la autoedición?
David: Un poco de todo. Ya son nueve años como grupo y hemos tenido contacto con discográficas, obviamente, sobre todo al principio. Hemos probado todas las fórmulas y la que mejor nos ha funcionado es la gestión independiente. Somos una banda muy atípica y normalmente los sellos discográficos siempre intentan llevarte a un camino que ellos creen que va a ser el que más funcione en el negocio. Y a nosotros eso nos importaba menos. Gracias a ser independientes podemos decidir dónde tocamos, cómo tocamos y lo que tocamos. Es una manera de trabajar que conlleva dedicarle más horas, pero decides en todo momento lo que quieres hacer.

Jenny, eres la única integrante del grupo cuya lengua nativa no es el español. ¿Qué ha significado para ti cantar en otro idioma?
Jenny: Ha sido un proceso, en el momento que empecé a sentir más el español empiezo a cantarlo mejor. Cuando empezamos a cantar en español cantaba palabras que no entendía, ni sabía la intención, y ahora las canto con todas las ganas. Cantando en español he descubierto cosas de mí y me ha ayudado para realizarme de diferentes formas.

“Somos una banda atípica y normalmente los sellos discográficos intentan llevarte a un camino que ellos creen que funciona mejor” David

Hablemos de vuestro último disco. ¿Qué destacarías de ‘Mar Abierto’?
Jenny: Es una mezcla de canciones antiguas y canciones nuevas. Estábamos buscando hacer un disco en el que todo fluyera aunque se toquen diferentes estilos. Sentimos que hemos logrado una continuidad dentro de las canciones. Hay canciones profundas en los dos idiomas y también tiene muchas otras para bailar. Está bonito.

Habéis hecho cumbia en inglés, reggae en español y merengue. No se os puede negar que os gusta arriesgar.
David: A nosotros sobre todo nos gusta divertirnos, no ponernos muchos tabúes a la hora de hacer una canción. Al final hacer cosas nuevas te da algo, tocar siempre lo mismo acaba aburriendo. Nosotros lo bueno que tenemos es que en un concierto tocamos géneros diferentes, hay canciones para todos. Esto nos motiva para ir creciendo como músicos y no encasillarnos. Arriesgamos siempre en todos los discos y siempre hay alguna sorpresa. En este último hay un merengue, un estilo que no habíamos hecho hasta ahora, pese a que somos muy fan de la música y la rítmica latina.

El año que viene cumplís 10 años como banda. Después de una década juntos, ¿qué balance hacéis?
David: Me pregunto cómo estará mi hígado después de estos 10 años –risas–. Muchas experiencias de vida, ha sido súper intenso. Somos una banda que nunca ha parado de tocar, de tener proyectos e iniciativas. Precisamente ese es el secreto que explica que 10 años después estemos aún tocando. Siempre hemos tenido la necesidad de tocar, de movernos, de no conformarnos, de no cansarnos y de no dejar de creer en el proyecto. Yo me quedo con eso, con la misma ilusión de tocar del primer día.

Si quieres ver a Jenny and The Mexicats en directo mira sus próximos conciertos aquí.

*Artículo originalmente publicado en el número 50 de Vis-à-Vis. Pide tu ejemplar en papel en tienda.ploimedia.com o descarga la edición digital interactiva para iOS o Android. 

Fotos: Sergio Albert