La cápsula futurista en la que morir parece una atracción

The Sarco ayudará a morir a aquellas personas que lo deseen siempre y cuando estén en pleno uso de sus facultades.

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A primera vista puede parece un coche volador sacado de una película de ciencia ficción y, aunque con él también puedes hacer tu último viaje, te recomendamos que no te acomodes mucho. A no ser, que esa sea tu decisión final.

Sus creadores, el ingeniero Alexander Bannink y el médico australiano Philip Nitschke, pretenden convertir la muerte en un show business. Juntos han creado una máquina imprimible en 3D que recuerda a los simuladores virtuales y que podría pasar inadvertida en cualquier parque de atracciones. Sus argumentos son simples: pudiendo elegir la manera de morir, por qué no probar una experiencia digitalmente intrépida. Además, nadie reclamaría el dinero de la entrada por no haber quedado lo suficientemente satisfecho.

El invento, que fue expuesto el pasado mes de abril en la Feria Funeraria de Ámsterdam, permite a sus usuarios morir de forma tranquila y placentera a través del proceso de hipoxia. Es decir, una vez activada, el cubículo interior de la cápsula se llena de nitrógeno en lugar de oxígeno dejando al ocupante sin consciencia en un minuto y matándolo en apenas cinco mientras experimenta una sensación de euforia. Al mismo tiempo, la gran pantalla de realidad virtual que forma la parte superior del habitáculo pasa de mostrar bellas imágenes de montañas, bosques u océanos a fundirse en un negro infinito.

Philip Nitschke durante la exposición en la feria de Ámsterdam del pasado mes de abril.

Morir libremente

Más allá de lo revolucionario que pueda ser morir o no en una cápsula, lo cierto es que desde la opinión pública se han alzado muchas voces contra lo que se califica  como una máquina “espantosa” que solo hace apología del suicidio. No todos ven con buenos ojos lo que consideran la nueva cámara del gas del siglo XXI. Algo que, por supuesto, es negado por su creador Nitschke, quien ve en Sarco una oportunidad para aquellos que deseen terminar con el sufrimiento de una grave enfermedad o discapacidad y no disponen de los recursos para ello.

Desde la opinión pública se han alzado muchas voces contra lo que se califica  como una máquina “espantosa” que solo hace apología del suicidio

En la actualidad, solo cinco países en todo el mundoPaíses Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, Colombia, Canadá reconocen por completo el suicidio asistido como una forma de muerte legal. Para finales de año, los creadores de la cápsula quieren que la primera Sarco esté totalmente operativa y los planos de su diseño colgados gratuitamente en Internet. De momento puedes informarte en su página Sarco Exit International.